Un wild pitch de Guadalupe Chávez con las bases llenas le dio la victoria a los Charros de Jalisco, 12 carreras por 11, sobre los Tomateros de Culiacán, permitiéndoles levantar, en su casa, el Estadio Panamericano, su primer trofeo de Campeón de la Serie del Caribe.
El encuentro se extendió hasta la décima entrada, luego de una remontada histórica de los Tomateros, que lograron igualar el marcador a 10 carreras tras haber estado abajo 9-1. Con la aplicación de la Regla del Corredor Fantasma, los Tomateros de Culiacán tomaron ventaja en la parte alta del décimo episodio, pero los Charros de Jalisco respondieron con dos anotaciones decisivas.
Las carreras del triunfo fueron anotadas por Julián Ornelas y Michael Wielansky, ambas producto de lanzamientos descontrolados del lanzador Guadalupe Chávez, sellando así un título histórico para la novena jalisciense.
Dirigidos por Benjamín Gil, los Charros lograron la revancha tras haber caído en la final del año pasado y volvieron a imponerse a los Tomateros, rival al que ya habían superado en la final de la Liga ARCO Mexicana del Pacífico y en su duelo previo dentro de esta Serie del Caribe.
En el montículo, la victoria correspondió a César Gómez, mientras que Guadalupe Chávez cargó con la derrota. A la ofensiva, Bligh Madris conectó cuadrangular por los Charros de Jalisco, mientras que Víctor Mendoza hizo lo propio por los Tomateros de Culiacán.
Entre los más destacados por los campeones sobresalieron Connor Hollis, quien se fue de 5-4 con tres carreras anotadas y tres impulsadas; Julián Ornelas, de 4-3 con tres remolcadas; además de Michael Wielansky y Mateo Gil, quienes aportaron dos imparables cada uno.
Con esta victoria, los Charros de Jalisco se convirtieron en uno de los pocos equipos en coronarse como Campeón de la Serie del Caribe jugando en su propia ciudad, consolidando una actuación memorable en el Estadio Panamericano y escribiendo una página dorada en la historia del béisbol caribeño.
