Cuatro años después de haber agradecido a “Dios, a las familias y a la patria” su paso a la segunda vuelta presidencial que finalmente perdió frente al progresista Gabriel Boric, el líder de ultraderecha José Antonio Kast alcanza ahora el poder y se convierte este miércoles en el primer presidente chileno abiertamente identificado con el legado de la dictadura de Augusto Pinochet desde el retorno a la democracia.
El dirigente, fundador del Partido Republicano (Chile), llega al Palacio de La Moneda tras una campaña marcada por un discurso contundente contra la delincuencia y la migración irregular, temas que desplazaron a un segundo plano su agenda más conservadora en materias sociales y culturales.
En su anterior campaña presidencial, Kast defendía un extenso programa que incluía propuestas como eliminar el Ministerio de la Mujer, restringir el aborto y oponerse a la libre distribución de la llamada “pastilla del día después”.
Sin embargo, durante la reciente contienda electoral, el propio dirigente reconoció un cambio de enfoque estratégico. “Tengo las mismas convicciones, pero hoy los chilenos tienen otras urgencias”, afirmó durante la campaña, al explicar que su prioridad sería restablecer el orden público y reforzar la seguridad.
Un presidente con discurso de “mano dura”
Abogado de formación y reconocido por su postura ultracatólica —es miembro del movimiento apostólico Movimiento Apostólico de Schoenstatt— Kast recorrió el país prometiendo medidas drásticas contra la criminalidad, una reforma del sistema penitenciario y un recorte del gasto público estimado en unos 6.000 millones de dólares en un plazo de 18 meses, aunque sin detallar completamente los mecanismos para lograrlo.
Su discurso político se construyó sobre la idea de que Chile atraviesa un periodo de decadencia institucional y social, pese a que el país mantiene algunos de los indicadores económicos y de seguridad más estables de la región. Bajo esa narrativa, el nuevo mandatario planteó la necesidad de un cambio profundo para frenar lo que calificó como el avance del “comunismo”.
